En Pamplona exhiben arte contra la trata de personas

En el parque Águeda Gallardo se hizo un acto simbólico para rechazar la trata de personas, con cuadros en los que se apreciaron rostros que denotaban tristeza, pesar y angustia. Las imágenes estaban cruzadas por una cadena metálica.

Los responsables de la campaña, silenciosamente, explicaron al público el propósito.

Las ocho piezas fueron hechas por el pintor cucuteño Jhoan Manuel Contreras Rangel, quien hace algunos meses expuso una serie de cuadros con los rostros del silencio en el museo de Arte Moderno Ramírez Villamizar.

La colección es de propiedad del docente Humberto Pisciotti Quintero, quien en esta ocasión decidió mostrarle al público con otra versión y testimonios sobre como alertar a la ciudadanía sobre los daños que deja la trata de personas.

“Hemos querido mostrar estas obras porque nos reflejan la tristeza y el sufrimiento de las víctimas de la trata de personas”, aseguró la representante de la Secretaría de Gobierno de Norte de Santander, Deisy Carolina Tolosa Rodríguez, quien participó en la organización de la muestra.

La funcionaria indicó que las obras permiten acercamiento con las comunidades para recordarles que este delito ocupa el tercer puesto a nivel mundial como el más lucrativo, después del tráfico de armas y de drogas.

Tolosa manifestó que el público debe conocer los alcances, mitos y efectos que tiene este fenómeno que puede tocar a cualquier familia colombiana.

“En Norte de Santander se tiene conocimiento de diez casos, y este año de tres posibles nuevos hechos”, afirmó.

Pisciotti no quiso dejar guardada esta colección en su casa y decidió sacarla por primera vez a la luz pública para que la gente entienda, de una manera didáctica, el sufrimiento de quienes han sido víctimas de este flagelo que azota a las sociedades del mundo.

Sobre el por qué los cuadros están cruzados por una cadena, el docente explicó que se usa para darle a conocer al público el mensaje subliminal de la esclavitud. “La cadena es el amarre de la voluntad de las personas”, afirmó.

Pisciotti describió el fenómeno como una red de delincuentes que actúan silenciosamente contra la mujer. Para evitar que no sigan ocurriendo casos, según el educador lo que hay que hacer es cerrarles las puertas a través de la unión de los estamentos de la sociedad.

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